viernes, 29 de octubre de 2010

Vida cotidiana en la Revolución Francesa

Protagonistas fundamentales en las luchas y discusiones revolucionarias, si bien los dirigentes emitían discursos acerca de la igualdad que habría de presidir las relaciones entre hombres y mujeres, pronto se dieron cuenta que la emancipación podría ser excesiva y hasta contra-revolucionaria. En el caso de la vestimenta, pronto las cabezas pensantes de la Revolución cayeron en que la imposición de un uniforme podría limar las "desigualdades naturales" entre los sexos, contribuir a la indiferenciación y subvertir el orden moral y social. Se temía una masculinización de la vestimenta femenina, que podría llegar más allá de lo meramente simbólico y abarcar otros terrenos.Pero no se trataba sólo del vestido. Las mujeres empezaban a formar asociaciones, a rebelarse contra el orden tradicional, a manifestarse. Los revolucionarios pensaban que el cambio sobre la familia, mucho más drástico de lo que ellos deseaban, podría minar las bases del Estado y la sociedad. Mujeres emancipadas de su papel de madre y esposa, a las que tachaban de aventureras, no cumplían con el papel que el "orden natural" les había encomendado. Confinadas al ámbito privado, sus apariciones en público eran consideradas una peligrosa invasión del espacio masculino. Aun así, por todas partes surgieron clubes y asociaciones que pugnaron por participar y alzar su voz contra las restricciones y el papel limitado que les reservaba la tradición como eje central de las familias.

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